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EL FUTURO DE LA TRADUCCIÓN

EL FUTURO DE LA TRADUCCIÓN

¡Feliz Día Internacional de la Traducción!

Hoy celebramos esta profesión tan gratificante para todas las personas que nos dedicamos a ella. Cada traductor te dirá cuál fue su motivo para dedicarse al mundo de la traducción e interpretación. Algunas de las principales razones que, seguramente, todos los traductores compartimos son la pasión por los idiomas y la comunicación.

¿Pero sabes cuándo apareció por primera vez?

Sus orígenes se remontan al año 196 a.C. con la traducción de la piedra de Rosetta. Desde entonces, la traducción ha sido uno de los oficios fundamentales para que la sociedad se pudiese relacionar y desarrollar a todos los niveles. Sin embargo, a pesar de ser una profesión muy antigua, gran parte de la sociedad desconoce todavía nuestro oficio y su importancia. Por eso, en nuestro día a día tenemos que seguir explicando en qué consiste nuestro trabajo, por qué es necesario formarse, por qué no es suficiente con saber idiomas o por qué las máquinas no nos sustituirán.

La traducción y la interpretación han ido evolucionando a lo largo del tiempo y adaptándose a las necesidades del mercado. Estas son cada vez más diversas y más numerosas. Hasta hace unos años, las traducciones se escribían a máquina. Para traducir textos especializados era necesario ir a las bibliotecas para consultar los diccionarios en papel. Además, se utilizaba el fax para enviar las traducciones. Actualmente, nuestra oficina ha cambiado por completo. Traducimos siempre en ordenador y consultamos todo tipo de recursos en línea al momento. Las herramientas TAO como SDL Trados y MemoQ son nuestras herramientas de trabajo diarias para traducir.

Adaptándose a las necesidades del mercado

La adaptación en este sector es un hecho que hemos podido comprobar también durante la pandemia. De repente nos vimos encerrados en casa y tuvimos que buscar nuevas formas de seguir ofreciendo nuestros servicios con la misma calidad que antes. Es cierto que en el sector de la traducción se suele trabajar de forma remota, pero en el caso de la interpretación, esta se realizaba de forma presencial en un 95 % de los casos.

Por tanto, el confinamiento supuso un enorme desafío para los intérpretes humanitarios y de conferencias, ya que no podían interpretar presencialmente. Afortunadamente, varias plataformas en línea ya ofrecían la posibilidad de interpretar de forma remota. Sin embargo, debido a la pandemia muchas tuvieron que mejorar sus servicios y surgieron nuevas opciones. No obstante, estas plataformas necesitan seguir desarrollándose porque los intérpretes siguen enfrentándose a muchas dificultades a la hora de interpretar.

Por ejemplo, en algunas plataformas como Zoom los intérpretes no pueden oír a su concabino con un solo dispositivo. Para ello, necesitan conectar un segundo dispositivo para poder oírlo desde fuera de cabina. Esta situación dificulta también el pase de micro que se debe hacer desde un chat o desde una videollamada aparte. Pero esto no acaba aquí, porque los intérpretes han tenido que desarrollar todavía más su capacidad de comprensión. Muchos oradores y participantes no cuentan con una buena conexión a internet, por no hablar de unos buenos cascos y un buen micrófono durante las conferencias.

¿Cuál será el futuro de la traducción e interpretación?

He aquí la gran pregunta del millón.

Es difícil adivinar cómo será el futuro de nuestra profesión, pero sobre lo que sí podemos estar seguros es que el trabajo remoto predominará. Tanto en la traducción como en la interpretación la modalidad remota ha llegado para quedarse. Esto implica que tendremos que adaptarnos cada vez más a las novedades que surjan para ofrecer nuestros servicios en línea. Por ejemplo, tendremos que aprender a manejar ciertas plataformas para interpretar en remoto o mejorar nuestros conocimientos sobre las herramientas TAO a través de cursos. Además, tendremos que gestionar mejor nuestras horas de trabajo para no saturarnos y no padecer la fatiga de las pantallas porque no solo se trata de estar actualizados, sino también de saber cuidarnos en estas etapas de cambio.

Seguro que os estáis preguntando, ¿pero qué pasa con la traducción automática? ¿Acabarán sustituyéndonos las máquinas?

Creemos que no deberíamos ser demasiado pesimistas. Aunque haya ciertos sistemas de traducción automática que estén mejorando sus traducciones, siempre seguirá haciendo falta la mente humana. La traducción y la interpretación no consisten en tan solo transmitir un mensaje en otro idioma. Entran en juego muchos otros elementos, como las ironías, algunos códigos sociales, referentes culturales… Afortunadamente, estos sistemas no son capaces de entender estos matices. Sin embargo, seguramente se creen nuevos puestos de trabajo en este sector debido a estos sistemas y a las herramientas TAO. Hoy en día ya existe, por ejemplo, la posedición: un traductor se encarga de revisar las traducciones realizadas por una máquina de traducción automática.

No obstante, creemos que es esencial que sigamos luchando por el reconocimiento de nuestra profesión para que nuestro trabajo sea valorado y para que estos softwares no echen por la borda todo nuestro trabajo. Se trata de concienciar a nuestros clientes y a la sociedad en general sobre la importancia de contratar servicios de traducción e interpretación profesionales que respeten el código deontológico y que no creen competencia desleal.

Este tema está correlacionado con el intrusismo que padece nuestro oficio. El intrusismo es la consecuencia de que nuestra profesión no se valore como es debido. Necesitamos que la traducción y la interpretación sean reconocidas por parte de los gobiernos para que se exija una formación a las personas que ejercen como traductoras e intérpretes.

Mientras tanto, tendremos que seguir luchando conjuntamente para que nos oigan y valoren nuestro trabajo de calidad.

¡Que tengáis un feliz Día Internacional de la Traducción!