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Traducción de textos técnicos y jurídicos

Traducción de textos técnicos y jurídicos

ENTREVISTA A BEATRIZ RODRÍGUEZ OLARTE

Beatriz Rodriguez Olarte, traductora especializada en traducción de textos técnicos y jurídicos.

Los comienzos de Bea

¿Por qué decidiste estudiar Traducción e Interpretación?

Siempre me han gustado los idiomas. Tuve la suerte de ir a un colegio bilingüe en Madrid y sabía desde los 15 años que quería dedicarme profesionalmente a la traducción e interpretación porque me gustaba la faceta práctica de la carrera y entendía que podía tener más salidas profesionales que Filología Eslava (mi otra opción por aquel entonces).

¿Conocías previamente la existencia de la carrera de Traducción e Interpretación antes de matricularte en ella? ¿En qué pensabas que consistía o qué esperabas de ella?

Sí. Empecé a buscar pronto e hice pruebas de entrada en varias universidades. La carrera se ajustaba bastante a la idea que tenía (práctica, muchos tipos de texto, profundizar en idiomas y culturas), pero echo de menos una asignatura de último año en la que se aborden aspectos profesionales prácticos: cómo jurar una traducción, presentar declaraciones de impuestos, fijar tarifas, rechazar clientes poco serios…

¿Conocías previamente el trabajo o la figura del traductor?

Vagamente. Es decir, siempre me ha gustado leer y me imaginaba lo que sería para alguien pasar un texto a otro idioma. Obviamente, la visión que tenía era mucho más romántica, pero sí hay aspectos que concuerdan con la vida profesional (la importancia que tiene documentarse, frustración por frases o palabras que no salen, largas jornadas, etc.).

Si pudieses volver atrás, ¿habrías estudiado Traducción e Interpretación igualmente u otra cosa?

Sí. Soy una enamorada de mi carrera y mi profesión.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el mundo profesional?

Tuve suerte. Una semana después de licenciarme pasé el verano trabajando para una academia de idiomas en Inglaterra y, a la vuelta, me llamaron desde una agencia de traducción en Madrid. En poco tiempo aprendí mucho de lo que se espera de nosotros en un entorno profesional.

Traductora autónoma

¿A qué te dedicas y cómo has llegado a tu puesto actual?

Soy traductora freelance. He pasado por distintas empresas como traductora en plantilla tanto para proyectos puntuales como con contratos indefinidos. A lo largo de los años he ido estableciendo una red de contactos que me permite trabajar a mi ritmo, cómodamente, con ingresos relativamente estables y pudiendo gestionar mi tiempo.

¿Eres traductora jurada? ¿En qué combinaciones lingüísticas?

Sí, de inglés.

¿Cuál es el campo de especialidad que menos te gusta?

La traducción financiera. Hago muy poca y siempre sudo tinta china porque rara vez comprendo lo que se quiere decir o el proceso que se ha seguido para calcular algo.

¿Qué es lo que menos te gusta traducir (tipo textos, juegos de palabras, etc.)?

Menús de restaurantes, jajaja. ¡Con lo que me gusta comer!

¿Alguna anécdota, situación o mal entendido digno de mención?

Creo que todos los que llevamos en esto algún tiempo tenemos anécdotas parecidas: gente que cree que somos actores cuando decimos que estudiamos interpretación, clientes que están convencidos de que la traducción que les ha hecho el vecino del quinto que estuvo en Escocia de vacaciones es estupenda y que vale con que tú la selles…

La traducción en el ámbito profesional

¿Qué habilidades consideras fundamentales para ser un buen traductor?

Curiosidad, esfuerzo, tesón, rigor, puntualidad, cierto gusto por lo estético y humildad. La mejor traducción es la que no se nota.

¿Cuánto tiempo crees que tarda un traductor en convertirse en profesional?

Depende de cada uno. Hay gente que sabe a qué campo quiere dedicarse desde el principio y compagina la carrera con prácticas en empresas o con un máster en su ámbito de especialización. Yo siempre fui más picaflor y tardé años en considerarme profesional.

¿Qué recomendarías a los actuales estudiantes de traducción e interpretación o a aquellos que comienzan a buscar trabajo?

Les diría que si saben qué campo les interesa, hagan un máster de especialización (o una carrera, si tienen tiempo, ganas y se lo pueden permitir). Lo que más cuesta es documentarse y, en una profesión en la que el tiempo es oro, contar con una buena base es una ventaja.

¿Crees que la población en general entiende lo que significa o implica estudiar o dedicarse al mundo de la Traducción o Interpretación?

No mucho. Somos necesarios, pero no siempre se valora nuestro trabajo. En parte es porque nuestro trabajo tiene cierto componente subjetivo y el cliente quiere cambiar cosas del texto que entregamos por otras que, en su opinión, suenan mejor. Además, la visibilidad de nuestro trabajo es escasa y las carreras de “letras” rara vez se valoran como se debiera.

El futuro de la traducción

¿Qué retos crees que nos plantea el futuro profesional? ¿A qué vamos a tener que enfrentarnos o adaptarnos? ¿Alguna preocupación en particular?

Supongo que, como en muchas otras profesiones, el mayor reto es la traducción automática. Muchos clientes no saben o quieren valorar una traducción bien hecha y sólo quieren un texto cuyo mensaje puedan comprender (aunque se pierdan todos los matices, haya alguna patada al diccionario o el texto final parezca haberlo redactado un bebé bielorruso).

¿Estás a favor de la creación de un colegio de traductores?

Sí. Creo que es importante que nuestro trabajo sea reconocido formalmente como una profesión y exista un organismo que luche contra el abuso en tarifas y condiciones laborales que, por desgracia, son bastante frecuentes.

¿Podrías dejar una pregunta para nuestro siguiente profesional entrevistado?

¿Qué es lo que más te gusta de traducir/interpretar?