11 Ago Separación de la figura del Traductor-Intérprete Jurado

El pasado 4 de agosto, se publicó en el BOE el Real Decreto 724/2020, que supone la separación de la figura de Traductor-Intérprete Jurado. Históricamente, en España el título de Traductor-Intérprete Jurado ha comprendido tanto la traducción como la interpretación. Dicha circunstancia que solo se da en los siguientes países europeos además del nuestro: Polonia, Rumanía y Suiza. Por lo tanto, se producían ciertas dificultades a la hora de reconocer las cualificaciones profesionales de nacionales de otros países de la UE o el Espacio Económico Europeo, ya que en la mayoría de ellos la figura del Traductor Jurado y el Intérprete Jurado son independientes.
¿Qué supone entonces la publicación de este Real Decreto?
La creación de dos nuevos títulos independientes: Traductor Jurado e Intérprete Jurado. Entonces, os preguntaréis, ¿qué pasará con todos aquellos que ahora mismo somos Traductores-Intérpretes Jurados? El presente título se mantiene, pero con la condición de “a extinguir”.
¿Cómo se podrá obtener a partir de ahora el título de Traductor o Intérprete Jurado?
La Oficina de Interpretación de Lenguas se seguirá encargando de convocar exámenes de traducción e interpretación, que se celebran de forma general una vez al año. La única diferencia es que los exámenes permitirán obtener bien el título de Intérprete Jurado o Traductor Jurado, pero no ambos. Se establece así la separación de la figura del Traductor-Intérprete Jurado.
¿Qué es la Oficina de Interpretación de Lenguas?

Se trata del máximo órgano de la Administración del Estado en materia de traducción e interpretación de lenguas y una de las unidades más antiguas del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Carlos V la fundó hace más de quinientos años, en 1527 para ser exactos, con el nombre de Secretaría de Interpretación de Lenguas. Se especializaba en la traducción de documentos de los Consejos y de la Cancillería de la Monarquía Hispánica. Como curiosidad, los primeros idiomas que se tradujeron fueron el latín, el hebreo, el arameo, el toscano, el persa, el siríaco, el árabe, el alemán y el portugués.